La siempre lamentada muerte del gran platero Damián Garrido no ha detenido la línea artística que inició en los últimos años de su producción. Sus hijos Paloma y Juan, con la colaboración de los miembros de su taller, bien capacitados, han dado un impulso creciente a una firma muy prestigiosa, que tiene ya proyección internacional.

No es fácil encontrar en España profesionales que trabajen en plata procurando la innovación sin conformarse con la repetición más o menos exacta de piezas o estilos tradicionales que, según nuestra opinión, no pueden tener vigencia en nuestro tiempo. Lo cual no es obstáculo para que se siga un proceso técnico continuador de las labores antiguas, donde el artífice debe aplicar su habilidad manual y no fiarlo todo a una factura mecánica en que pierde el sentido de creación artística.

La dirección emprendida se caracteriza por un catálogo de claro sentido funcional: candeleros, jarros y vasos, juegos de café, centros de mesa, jardineras, salvillas y marcos, entre otros tipos; cualesquiera que sean, con dominio horizontal o vertical, todas las piezas quedan asentadas con seguridad. Pero también se impone una estructura geométrica que se fundamenta en superficies lisas que confieren una atractiva pureza formal a cada obra. en la mayoría de las piezas se combinan líneas curvas y rectas, lo que puede afectar tanto a la superficie exterior como a los interiores o a las bocas. La aparente regularidad que procede de tan estrictos planteamientos geométricos queda transformada y enriquecida por una asimetría que proporciona a casi todas las piezas una multiplicidad de puntos de vista que sorprende lúdicamente al que la usa como al que la contempla. Por eso, una sola imagen no da una idea completa de la riqueza formal que encierra cada obra.

En este contexto cabe señalar algunas de las novedades que aparecen en piezas recientes. De una parte, las superficies onduladas que se han empleado en vertical en un modelo de candeleros. De otra, el ensamblaje entre los ejemplares de una misma pareja, que pueden presentarse por separado o encajados uno en otro, bien adosados, bien superpuestos mientras se convierten las dos piezas en una sola o viceversa, transformando incluso su función.

Todavía, por tanto, puede esperarse que esta línea tenga desarrollo, y estamos seguros de que otras con la misma novedad, modernidad y belleza irán apareciendo en el futuro en la colección Damian Garrido por obra de sus hijos, dignos y respetuosos herederos de quien fue tan gran platero.

José Manuel Cruz Valdovino
[Catedrático de Historia del Arte, Universidad Complutense, Madrid]