Lo primero que me llamó la atención al visitar el taller de Juan y Paloma Garrido fue el sorprendente contraste entre lo viejo y lo nuevo, entre lo antiguo y lo absolutamente moderno. Dispersas por el taller familiar había una gran variedad de herramientas manuales tradicionales, concediéndole más la apariencia de un estudio dieciochesco de utensilios de platería compilado por Diderot que la de un taller contemporáneo. Era evidente que las relaciones personales entre el material, las herramientas y aquellos que las manejaban tenían una gran riqueza histórica y representaban una tradición excepcional en vías de desaparición. En el caso de los Garrido, preservar el arte de la platería es un legado familiar, comenzado por Damián hace cincuenta años y continuado hoy en día por sus dos hijos, Juan y Paloma. El resultado de su dedicado enfoque no es sólo un producto de altísima calidad sino también un ejemplo de innovación y de modernidad. Construyendo sobre la historia que les legó su padre, Juan y Paloma abordan sus diseños con una sensibilidad vanguardista. Mientras sus obras presentan la geometría y angulosidad del cubismo, una claridad radical emana de sus superficies lisas y puras, dando lugar a verdaderos estudios de volúmenes y líneas.

La firma Juan y Paloma Garrido, uno de los más innovadores talleres de platería contemporánea, utiliza técnicas casi olvidadas para dar forma a diseños sumamente modernos que encuentran el justo equilibrio entre historia e innovación, líneas y curvas, sólidos y vacíos. Mi propio sentido del equilibrio y mi apreciación de las técnicas y los modelos antiguos, en conjunción con mi búsqueda de cosas originales y únicas, me lleva a valorar cada uno de estos diseños. En última instancia, es la belleza eterna de cada pieza lo que se convierte en la señal de su éxito.

Barry Friedman
[Barry Friedman Ltd., New York]



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